El carnaval es una de las celebraciones más vibrantes y universales del planeta. Aunque tiene raíces comunes ligadas a tradiciones cristianas previas a la Cuaresma, cada país lo ha transformado en una expresión única de su cultura, historia y creatividad. Estos son algunos de los carnavales más emblemáticos del mundo:
Carnaval de Río de Janeiro (Brasil)
Probablemente el más famoso del mundo, el carnaval de Río destaca por sus espectaculares desfiles en el Sambódromo. Las escuelas de samba compiten con impresionantes carrozas, trajes llenos de color y coreografías perfectamente ensayadas. Durante varios días, la ciudad se convierte en una auténtica fiesta al ritmo de la samba.
Carnaval de Venecia (Italia)
Conocido por su elegancia y misterio, el carnaval veneciano es célebre por sus máscaras elaboradas y trajes de época. Sus orígenes se remontan al siglo XI, y hoy combina tradición histórica con eventos culturales, bailes de gala y desfiles en un entorno único entre canales y palacios.
Mardi Gras de Nueva Orleans (Estados Unidos)
Una mezcla de herencia francesa, española y afroamericana da forma a este carnaval lleno de desfiles, collares de cuentas y música jazz. Las “krewes” organizan carrozas temáticas que recorren la ciudad mientras locales y visitantes celebran en un ambiente festivo y desenfadado.
Carnaval de Barranquilla (Colombia)
Declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, este carnaval es una explosión de folclore, danzas tradicionales y comparsas. La Batalla de Flores es uno de sus eventos más destacados, donde se muestran las expresiones culturales del Caribe colombiano.
Carnaval de Santa Cruz de Tenerife (España)
Uno de los más importantes de Europa, combina concursos de murgas y comparsas con la espectacular Gala de Elección de la Reina, donde los trajes pueden pesar más de cien kilos. Durante días, las calles se llenan de música, disfraces y fiesta continua.
Carnaval de Oruro (Bolivia)
También reconocido por la UNESCO, es una celebración profundamente ligada a la tradición andina y a la devoción religiosa. La danza de la Diablada es su símbolo más representativo, fusionando creencias indígenas con elementos del catolicismo.
Cada carnaval refleja la identidad de su pueblo: algunos apuestan por el espectáculo y la grandiosidad, otros por la tradición histórica o la expresión popular. Pero todos comparten algo en común: la capacidad de transformar la rutina en celebración y de reunir a miles de personas en torno a la música, el color y la alegría colectiva.



