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Le Bouche À Oreille: la historia de dos restaurantes y una estrella Michelín

24 febrero, 2017

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Tan solo 180 km. son los que separan a estos dos emplazamientos tan similares y a la par tan diferentes. Cuando Veronique Jacquetse, propietaria de Le Bouche À Oreille, comenzó a ver caras nuevas en su modesta taberna apenas pudo vaticinar lo que se avecinaba.

Una pequeña taberna de Bourges, en pleno centro de Francia, decorada de manera tradicional, se colocó en el punto de mira de los paladares más selectos. Allá donde predomina el color rojo de los manteles y la vajilla tiene miles de historias atrapadas, la cocinera Penélope Salmon prepara el menú del día con una sonrisa en el rostro ante la avalancha de clientes. Un entrante, un primero, un postre y cuatro camareros a la disposición del cliente por 12’50€. Las reservas comienzan a desbordar el lugar.

En Boutervilliers, el aroma de las degustaciones del día —flan de langosta, sesos de ternera o crujiente de pera y chocolate— comienzan a impregnar el ambiente. La moqueta y las cortinas dejan espacio al lujo de la cubertería. El chef Aymeric Dreux afronta una nueva jornada energía. Galardonado por primera vez con una Estrella Michelín en 2015, nada parece notar diferente esa jornada en Le Bouche À Oreille.

Dos restaurantes, un mismo nombre y un error por parte de la versión digital de la guía Michelín pusieron en el mapa, sin casi tiempo para procesarlo, al bar de Jacquetse. Emplazamientos diferentes, clientes opuestos y degustaciones contrarias. Sin embargo, el chef ganador y la propietaria triunfante no pudieron evitar reírse en una conversación telefónica ante la confusión. Ahora, Veronique no solo cuenta con una gran anécdota, sino también con una invitación al lujoso restaurante de Dreux.

La guía Michelín vio la luz en el año 1900, una verdadera biblia del alojamiento y la restauración. Actualizada de forma anual, contiene más de 45.000 establecimientos de restauración. Los inspectores, anónimos, independientes y profesionales —todos cometemos errores— escogen los mejores locales de peregrinaje en función de cinco compromisos, tal y como se indica desde la página web:

  • Anonimato: las visitas se realizan de forma anónima, igual que la degustación de las creaciones, con el objetivo de apreciar de forma completa el nivel de prestaciones que se ofrece a los clientes.
  • Independencia: la inclusión del local en la guía es gratuita y se lleva a cabo de forma objetiva.
  • Selección: relación calidad y precio en cada una de las visitas y de los países.
  • Actualización: en vías de ofrecer a los usuarios una información precisa, la guía se actualiza de forma anual.
  • Homogeneidad: esté donde esté tu establecimiento, será tratado bajo los mismos parámetros que otro situado a miles de kilómetros de distancia.

¿Qué se puede extraer como conclusión de esta divertida anécdota?

La guía Michelín goza de gran prestigio y aceptación popular, percepción lograda a lo largo de décadas de trabajo. Sus estrellas, que dotan de gran reconocimiento a los afortunados, son pruebas irrefutables de su calidad. No todos los establecimientos están preparados para ostentar este premio. De la misma forma, mencionar la gran credibilidad que otorgamos las masas a los principales canales de comunicación. Para pensar.

Fuente imagen: Le Bouche À Oreille 

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