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INFORMACIÓN DE LA ETAPA

Poco más de 100 Km son los que nos separan de nuestro objetivo, nos disponemos a abandonar Triacastela, aquí se encuentra la Cueva de Eirós, se trata de una cueva prehistórica que contiene un importante yacimiento arqueológico del Paleolítico medio, con más de 35000 años de antigüedad, hay en esta población numerosos signos Jacobeos como la Iglesia Parroquial, el Antiguo Hospital, la Casa da Pedra, el Mesón do Camiño y la Casa Consitorial.

La vida social gira en torno al albergue y a todo cuanto está relacionado con la Ruta Jacobea. Aquí debemos decidir que ruta tomar, el camino que visita el monasterio benedictino de Samos o el camino que es más corto y pasa por San Xil.

Ruta por San Xil

Caminados unos pocos km aparece A Balsa y más o menos a 3km esta Fonte dos Lameiros, tenemos que pasar por San Xil, y subir a Riocabo, para que sea el paisaje el que adorne la bajada a Montán y luego a Fontearcuda, hemos de tener cuidado, ya que el suelo es muy peligroso. Hasta aquí tenemos pocos sitios en donde hacer un alto y tomar un respiro, solamente hay una máquina de refrescos a pie de corretera en San Xil y en Furela, podemos encontrar un bar, en donde apagar nuestra sed.

Ya repuestas las energías, retomamos el camino, enseguida aparece Pintín que también tienen bar y un poco más adelante el albergue de Calvor, apenas nos quedan unos cuantos kilómetros para llegar a Sarria, lugares como San Mamede del Camino, Carballal o Aguiada son entornos tradicionales gallegos dedicados a la ganadería y a la agricultura.

Ya estamos en Sarria, una vital y comercial población del sur de la provincia de Lugo, situada en pleno Camino de Santiago. Por esta causa, la historia medieval de Sarria está muy vinculada a las peregrinaciones, la villa estaba situada en la ruta jacobea y contaba con albergues para peregrinos como el hospital de San Antonio, el de la Magdalena, donde recibían cama y cuidados.

Si disponemos de tiempo podemos ver la Iglesia del Salvador, templo de estilo románico y el Convento de la Magdalena, es el monumento más importante de Sarria y su origen se halla a comienzos del siglo XIII, cuando unos frailes italianos fundan aquí un hospital de peregrinos.

Ruta por Samos

Si hemos elegido esta ruta, la distancia será de 24,7 Km, las flechas amarillas guían nuestro caminar, debemos seguir por la izquierda de la carretera provincial Lu-633 dirección Samos.

Caminados unos escasos 4Km aparece San Cristovo do Real, en esta aldea se encuentra el pazo de Lusío, esta casa ya fue documentada en 1175, ahora se encuentra en ruinas, también está la casa Forte que es un albergue de la Xunta.

Renche, Freituxe y San Martiño do Real que tiene una iglesia del románico rural de finales del siglo XII, su decoración es escasa porque fue construida con mampostería de pizarra, destacan los canecillos, cabezas de caballos, carneros, figuras humanas y geométricas. Como no podía ser de otra forma existe la leyenda de que en San Martiño hubo un monasterio en tiempos del Rey Fruela I, el Cruel.

Samos, es una pequeña población nacida a la sombra del monasterio de de San Julián, es uno de los más importantes de Galicia. Se cree que su fundación fue en el siglo VI, y la vida monástica no fue interrumpida nunca, a principios del siglo XIX se constituye como sede de la orden de los Benedictinos, la mayor parte de sus dependencias pertenecen al siglo XVII y XVIII, siguen ofreciendo hospitalidad a los peregrinos. Se realizan visitas guiadas todos los días.

Además nos ofrece una zona fluvial y de paseo excepcional y una hermosa capilla, la del ciprés que está siendo restaurada a su estado original.

Impresionados por El Monasterio, retomamos el camino, aldeas y más aldeas van marcando los kilómetros hasta nuestro destino, parroquia de Santa Baia de Pascais, Gorolfe, Reiriz y Sivil que esta resulta ser la última del ayuntamiento de Samos, Calvor y Aguiada en donde se unen los dos itinerarios para llegar a Sarria.
Sarria es después de Santiago la ciudad más grande del camino en Galicia, resulta un punto importante en la ruta Jacobea ya que está a unos 100Km de Santiago, los kilómetros para conseguir la Compostela.

Su iglesia románica del siglo XIII de Santa Marina, la del Salvador del siglo XI, Monasterio de la Magdalena y su puente románico son de interés.

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Por San Xil 18,3 Km

  • Km 0,00 – Triacastela
  • Km 2,20 – A Balsa
  • KM 3,30 – Os Lameiros
  • Km 3,90 – San Xil
  • Km 7,80 – Montán
  • Km 8,50 – Fontearcuda
  • Km 10,4 – Furela
  • Km 11,7 – Pintín
  • Km 13,1 – Calvor
  • Km 13,6 – Aguiada
  • Km 14,9 – San Mamede do Camiño
  • Km 18,3 – Sarria

Por Samos 24,7 Km

  • Km 3,80 – San Cristovo do Real
  • Km 5,50 – Renche
  • Km 7,30 – Freituxe
  • KM 8,40 – San Martiño do Real
  • Km 9,80 – Samos
  • Km 11,7 – Teiguín
  • Km 12,8 – Santa Baia de Pascais
  • Km 20, 3 – Calvor – Aguiada (Enlace con la variante de San Xil)
  • Km 24,7 – Sarria

CUENTOS Y LEYENDAS DE LA ETAPA

Cuenta la leyenda… que San Mamede, situado a 1km de Triacastela, aparecieron unos troncos muy grandes. Los pastores de la época los tiran a un abismo, pero al día siguiente vuelven a estar los troncos en su mismo lugar. Así sucesivas veces  e inexplicablemente los troncos aparecían al siguiente día en el mismo sitio. Frente a este milagro, construyen una ermita, la actual  ermita de San Mamede.

Se cuenta… que en el Monasterio de Samos hace mucho tiempo vivía un anciano monje llamado Fray Anselmo que durante noches y noches tuvo un sueño muy repetitivo; el monje veía cómo un ave con alas doradas llegaba volando para posarse sobre un macizo rocoso habitualmente visitado por los monjes. A penas el ave se posaba, los riscos se abrían permitiendo que se colase en su interior perdiéndose así de la vista. Se decidió el monje al fin a contar su sueño al abad y éste, convocando a los monjes, recorrió con ellos el camino hacia las peñas y llegados allí, les ordenó separarlas según las indicaciones del anciano monje. Así descubrieron un largo pasadizo que les llevó hasta una oculta recámara donde se halló el cuerpo incorrupto de un antiguo eremita rodeado de un fabuloso tesoro.

Antonio Bello, el Alquimista

“Cada palabra que pronunciaba el maestro Antonio (así se llama este alquimista) estaba llena de sabiduría, de una sabiduría que no se enseña en la escuela, sino que se aprende en la Escuela del Universo. Jamás había visto ni percibido tanta disponibilidad, alegría y gratitud en las piedras. Era contagiosa. Todas ellas están  allí expuestas y dispuestas a servir a un Bien Superior. En ellas no había sufrimiento, sino todo lo contrario, están llenas de vida, de alegría y dispuesta a servir y compartir con todos nosotros  su vida, su energía. Ellas saben perfectamente que no mueren, sino todo lo contrario, dejan de pertenecer a un lugar y se van a otro, donde continúan prestando su servicio a la humanidad y cumplen además con la misión que les fue también asignada.

¡Cuánta humildad en ellos, cuánto amor, cuánta alegría, cuánta sabiduría y cuánta gratitud! ¡Dios, cuánto me queda aún por aprender y trabajar!

Nos sorprendió cuando nos comunicó que nos enseñaría el principio de la alquimia y nos llevó a su lugar sagrado, donde comienza la verdadera alquimia.

Nos enseñó el principio de la alquimia.

Comprendí que, para ser alquimista, la primera piedra que hay que pulir comienza con uno mismo.”

Son la palabras de Estrella Vasco en su blog “El Puente” y versa sobre Antonio Bello, conocido como el Alquimista de los minerales que mora en el km 121 del camino de Santiago Francés, en San Xil.

Trotamundos otrora con una ingente cantidad de kilómetros reocorridos por los más diversos parajes del planeta, finalmente se retira del mundanal ruido en su pueblo natal para centrar su vida en el su arte y su relación con los minerales que busca por todo el mundo y que él mismo se encarga de triturar y clasificar y prepara para finalmente fijar en el soporte.

Son testigos, casi en exclusiva, los peregrinos que hacen un alto en el camino para admirar su exposición permanente y de paso, impregnarse de la humanidad y la hospitalidad de Antonio Bello que hace de su casa un remanso de paz y espiritualidad que merece la pena regalar a nuestros sentidos.
Cita:

“El propósito se mostró tímidamente hasta que esta mañana, al llegar a la población de San Xil, lo vimos con toda claridad. Una población de tan solo dos habitantes en un entorno indescriptible, silencioso, cargado de magia telúrica, de elementales que corrían de un lado para otro, de ríos que murmuraban sencillas canciones celtas y de bosques que recordaban viejas historias druidas. Las reminiscencias empezaron a empujarnos a un sentir desmedido. El recuerdo de sí mismo, la memoria de los tiempos, los archivos de la evocación ancestral que ondeaban en los adentros de forma contundente. Todo encajaba en aquel lugar profetizado, como si los lazos del destino de repente se cruzaran en esa encrucijada cierta, palpable, real. […] Era como si pudieramos acariciar a las hadas y elfos que vivían entre el musgo y los helechos exuberantes, entre esos ancianos castaños grandiosos e inabarcables, entre esos bosques y prados cargados de verde oceánico, de reses que nos miraban tranquilas y curiosas mientras pastaban entre la hierba. […] Todo estaba escrito, ya sólo faltaba disfrutar de casa paso hasta el final del Camino que resulta ser, paradójicamente, el principio de una nueva senda, de un nuevo propósito al que servir con humildad y entrega. Renacimiento nos había dicho Antonio el Alquimista. Quizás la vida sólo sea eso, un constante y eterno renacer.”

Fuente de la cita: http://creandoutopias.net

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La etapa en imágenes I

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